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» SONIDOS EXTRAÑOS EN ESPACIOS NO TAN EXTRAÑOS

08 Julio 2016

87, 74 y 61. La primera cifra corresponde a la cantidad de bandas que se presentaron en la edición de 2014 de Rock al Parque. Estaba celebrando 20 años de existencia. La segunda, el número de agrupaciones que tocó en 2015. La última, los artistas que programó Idartes, entidad distrital encargada de la producción del evento, en este 2016.

Primer detalle que salta a la vista: Disminución considerable del talento artístico. Ya con eso en mente, las dudas surgieron y con ellas los cuestionamientos ¿Por qué se redujo la cantidad de grupos este año? ¿Por qué menos Metal? ¿Por qué sonidos cada vez más alejados del Rock?

Estas preguntas solo las puede contestar Idartes, plantear respuestas sería entrar en el campo del periodismo especulativo, tipo de periodismo que este medio no practica.

Lo cierto es que Rock al Parque versión 2016 deja un sabor no se sabe a qué, pero no muy bueno. Las bandas hicieron lo suyo: Dar lo mejor sobre el escenario.

El sábado, día de mayor asistencia de público, por ese lado continuó siéndolo. Las agrupaciones distritales que ganaron su cupo por convocatoria, las que enviaron las alianzas de los festivales locales, las invitadas nacionales y las de intercambio con otros festivales nacionales, estuvieron a la altura del evento.

The Black Dahlia Murder despierta mucho interés dentro del público joven, sonido agresivo sumado a una estética propia hacen de esta banda una buena opción para calentar musicalmente a los más fieles y clásicos seguidores del Metal que van por otra línea.

Aborted y Decapitated, la cuota Death Metal clásica, con lo de ellos: Pesadez y melodía de la mano. Presentaciones soberbias.

Sepultura es otro cuento. La mejor época de la banda pasó hace rato. La salida de los hermanos Cavalera dejó un vacío que Andreas Kisser y Paulo Jr, únicos miembros de la formación clásica que siguen, han tratado infructuosamente de llenar. El señor Greene en las voces no logra cautivar mucho y dista mucho de la emotividad y la calidez que transmitía Max Cavalera cuando cantaba los himnos de los de Belo Horizonte. Y el baterista de turno está ahí apenas para cumplir, no gana ningún tipo de notoriedad, contrario a lo que hacía Igor Cavalera cuando se sentaba detrás de los tambores. Cuando Greene cantó “Desperate Cry”, la tercera canción del repertorio, casi nadie lo notó. Siendo uno de los grandes clásicos de Sepultura. Y si a eso se le suman los consabidos problemas técnicos, el resultado es una presentación apenas recordable, pero nada aceptable teniendo en cuenta que esa banda durante la segunda mitad de la década del 80 en el siglo pasado regaló joyas del Thrash Metal, como el MORBID VISIONS y el inigualable BENEATH THE REMAINS.

El domingo, como ya es costumbre, dio paso a sonidos más diversos. La cuota distrital de Rock, bien, los demás sonidos, son otra cosa. Los Compadres Recerdos, una regular versión criolla de Beastie Boys, despertaron sentimientos adversos: Poca admiración y mucha animadversión. Cuentos de los Hermanos Grind, Porno Metal para pasar un buen rato.

Against the Waves, Hardcore hecho en España, apenas para adolescentes rabiosos, rabia generada por no poder cambiar de modelo de celular. Gustavo Cordera y la Caravana Mágica recuerdan que la música también tiene algo de humor.

Sick of it All. Hardcore de la vieja escuela. Soberbio. La jornada terminó con la leyenda inglesa Napalm Death en el escenario Plaza. Infortunadamente el sonido atentó contra la presentación de la banda de Shane Embury. Mortal. Apenas se pudo soportar un par de temas.

Lunes festivo. Literalmente. Fusiones que generan en muchos casos confusiones. Apenas para destacar de lo local, Southern Roots, con su sonido fuerte acompañado de armónica y sabor campestre.

Sinergia de Chile demostró que el Rock se puede hacer con matices sin perder un ápice de calidad y de credibilidad. Letras comprometidas acompañadas de una actuación bastante pintoresca hicieron que esta banda ganara mucha atención del público en el escenario Bio.

GBH, cátedra de Punk. Simple y llanamente, fantástico.

Deafheaven de Estados Unidos. Agrupaciones como esta renacen la esperanza en la música. Muchos consideran al Metal como un enfermo terminal, estos gringos son un tanque de oxígeno bien cargado. Son simple y llanamente aplastantes. Una estética Hipster si se quiere y un vocal más en la onda New Romantics, tipo Duran Duran, esconden una pesadez y una combinación de sonoridades únicas. Tal vez la mejor banda nueva del festival, teniendo en cuenta que apenas tiene seis años de vida musical y tres trabajos discográficos grabados. Técnica y crudeza al servicio del Metal.

Baroness, Stoner Rock, para quienes  disfrutan de ese estilo. Caramelos de Cianuro, los venezolanos, relegados a la estratósfera, Escenario Eco.

Suicidal Tendencies, Thrash Core de la vieja escuela, esta vez contando con Dave Lombardo, el baterista cubano que hizo parte de la formación más clásica de los todopoderosos Slayer. La banda de por sí ya es  buena, clásica y famosa, no era necesario incluir en la programación “Con Dave Lombardo”. Un desacierto haber puesto eso. Todo sea por llamar a más público.

EL OTRO FESTIVAL

Eso por los lados del Rock, sea puro, sea Metal, pero Rock, a fin de cuentas. Bestiario, Burning Caravan, Puerto Candelaria, Banda Conmoción de Chile, Bambarabanda, Cynthia Montaño y un largo etcétera, es Rock solo para quienes los programaron y para quienes los invitaron.

Son grandes artistas en lo que hacen, merecen otros espacios, hay muchas buenas bandas de Rock y Metal que perdieron su oportunidad solo para que estos músicos tocaran en Rock al Parque. Y si es por aquello de la diversidad, que esta se dé en todos los festivales al parque que se organizan. Es lo justo.

Dicen que fueron 240.000 espectadores durante los tres días en los tres escenarios. Deberían ser más. Más Rock, más Metal, más gente en ROCK AL PARQUE. El próximo año ojalá no sean 50 y tantas, por aquello de 87, 74 y 61. 


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