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» TRES HORAS A BORDO DE UN FOKKER LLAMADO BARÓN ROJO

03 Abril 2016

El vuelo más rockanrolero:

TRES HORAS A BORDO DE UN FOKKER LLAMADO BARÓN ROJO

Texto y fotos: Javier Barrero

Video: Cortesía de Yahir Cotte

Bienvenidos al viaje más alucinante, poderoso y rockanrolero que existe en el idioma español: El vuelo del Barón Rojo. Tiempo estimado de duración, indeterminado.

Al mando está el capitán Armando de Castro, uno de los mejores guitarristas nacido en tierras en las que el castellano se habla. Junto a él, su primer oficial, Carlos de Castro, otro virtuoso de las seis cuerdas. Completan la tripulación Rafa Díaz en la batería y Óscar Cuenca en las cuerdas del bajo.

Después de compartir breves momentos con la banda en la firma de autógrafos el día anterior, la expectativa por verla en vivo era grande. Los invitados nacionales al paseo fueron los pereiranos Bang, una banda que hace un muy buen Heavy Metal. Un poco más de media hora descargó la banda liderada por Juan David Valencia, quien también toca la guitarra en Twilight Glimmer, poderoso Death Metal facturado en Pereira.

Sobre las nueve de la noche el aeroplano pidió pista. El arranque fue con “Arma Secreta”, un tema preciso para iniciar una aventura de este tipo. Los mal contados 800 seguidores estallaron en júbilo, si eso no era suficiente, el crucero tomó forma con “Al Final Perderán”. Ya con ganas de estabilizar la nave, la tripulación lo hizo de una manera única: “Larga Vida al Rock N Roll”, la nave se pudo equilibrar.

A partir de ese momento, una cátedra completa de cómo hacer buena música. Temas cañeros que no se escucharon mucho en vivo por estos lares, sonaron. “Chica de la Ciudad”, un merecido tributo para aquellas mujeres a las que la vida les ha puesto muchos problemas.

El capitán, como lo debe ser, asumió de nuevo el control para decir que a pesar de la edad, de la envidia, de los inconvenientes, su nave tiene suficiente combustible y que seguirá surcando los aires del mundo, “Cueste lo que Cueste”. Para entrar en calor con los fanáticos, recordó que las “Noches de Rock N Roll” son muy necesarias en estos tiempos no tan fáciles.

Quien no la estaba pasando tan bien era su primer oficial, Carlos de Castro sufría con el cable de su Fender, algo que soportó durante buena parte del viaje. Si algo ha caracterizado a Barón Rojo, además de su melodía particular, es su versatilidad temática, para la muestra “¿Qué Puedo Hacer?”, una especie de despedida para alguien que en algún momento significó algo en la vida de cualquiera de nosotros. De nuevo a lo social, el fuerte del grupo: “Las Flores del Mal”. En el aire, solo caras de ponqué. Los de Castro nunca han ocultado su admiración por la música de los 60 y 70, en particular la inglesa, tanto así que en el 2012 arriesgaron bastante al adaptar en español la Ópera Rock Tommy de The Who, de ahí la “Reina Ácida”.

Caso Perdido y otros diamantes…

Punto aparte merece la siguiente canción. En la firma de autógrafos el día anterior, quien llena estas líneas le pidió el favor al capitán que tocara “Caso Perdido”, él dijo que lo intentaría. Un himno absolutamente libertario. Cumplió. Armando de Castro dentro de su avión manda, hace y deshace de tal manera que el tiempo no sea algo de lo cual deba preocuparse quien ocupe un puesto en el avión.

“Vampiros Banqueros”, es una muy buena analogía sobre lo que representan esos personajes escondidos detrás de los escritorios que le rinden culto al capitalismo sin ninguna consideración. Para ese momento los pasajeros no podían creer que una nave de 36 años de vida volara así de bien. “Hijos del Blues” recuerda que el Rock y el Metal, son consecuencias de los lamentos que se escuchan en la música creada por los negros en los Estados Unidos. Momento del lucimiento, si no era suficiente con lo que había sonado, el capitán hizo gala del manejo exquisito de su instrumento musical para continuar con el “Volumen Brutal” y “Hermano del Rock N Roll”. La turbulencia por momentos trató de molestar el vuelo, unas veces provocada por fallas técnicas y otras por los destiempos del bajista. Solo fue un susto momentáneo.

“Se Escapa el Tiempo”, habla de lo importante y decisivo que es hacer buen uso de cada momento en la vida. Después el capitán recordó que le debe mucho a su instrumento musical “Cuerdas de Acero”, impecable. Si de joyas se tratara “Hijos de Caín”, cantada a 800 voces. Luego, el estado en el que vive mucho la humanidad “Incomunicación”.

¿Para dónde van los rockeros? “Los Rockeros van al Infierno”. Falso. Estamos en él. ¿O no?, otra gema que sirvió para hacer su acostumbrada fusión, esta vez no de clásicos del Rock en inglés, la hicieron con temas del grupo. “Desertores del Rock”, “El Presidente” y “Casi me Mato”. Fenomenal.

Ahora, otro momento para alucinar “Czardas”. Un recuerdo de la compañía discográfica que no creyó en ellos cuando dejaron de ser Coz para convertirse en Barón Rojo “Con Botas Sucias”. Otro trallazo “Concierto para ellos”.

De nuevo el homenaje a The Who “El Rey del Pinball”. Para recordar que el Rock es un ejercicio de aguante “Resistiré”. Una de las mejores canciones de la historia del Rock cantado en español. Y si hay algo que se llama gratitud, Barón Rojo lo plasmó en “Siempre estáis allí”, dedicada a quienes han estado, están y estarán con la banda.

Para aterrizar, su tema alter ego “Barón Rojo”. Aterrizaje perfecto. Un vuelo que surcó mucho espacio, recordó que el grupo tiene el ARMA SECRETA para hacer que le auguremos LARGA VIDA AL ROCK N ROLL siempre a VOLUMEN BRUTAL, con algo de OBSTINATO y con la METALMORFOSIS necesaria para aceptar el DESAFÍO de las ÚLTIMASMENTES en UN LUGAR DE LA MARCHA, sin importar CUESTE LO QUE CUESTE. Casi tres horas de viaje a bordo de un Fokker llamado Barón Rojo.

 

 

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